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Vida extraterrestre
Por mucho tiempo la humanidad constituida por nosotros, quienes
habitamos el planeta Tierra, no se planteó la posibilidad
de que hubiera vida fuera de las diversas formas que el reino vegetal
y el reino animal terrestres presentaban. Inclusive hasta hace relativamente
poco tiempo, ni siquiera se planteaba que nuestro planeta pudiera
ser una pequeña parte del conjunto visible y reducido que
conformaba el Sistema Solar hasta entonces conocido. Se colocaba
a la Tierra como el centro en torno al cual giraban el Sol y los
otros cuerpos visibles. Era la época del geocentrismo, tan
conveniente a los intereses y postulados de la Iglesia, que llegó
a perseguir y torturar a los científicos que osaban proponer
teorías distintas. Sin embargo, la posición de Galileo
logró a la larga imponerse mediante irrefutable comprobación,
y nuestro planeta pasó a ocupar el puesto que le corresponde
-tercero luego de Mercurio y Venus-, en el Sistema de nueve planetas
que orbita alrededor de nuestra estrella, el Sol.
A medida que los hombres van conociendo acerca de las verdades científicas
del sistema planetario al cual pertenecemos, y la dimensión
de éste gradualmente se reduce, mientras aumenta la del universo
a nuestro alrededor, con su hasta ahora infinito número de
estrellas reunidas en grandes conjuntos denominados galaxias, surge
la posibilidad de que no seamos los únicos seres inteligentes
en el espacio universal. Claro que cuando era incipiente el conocimiento
sobre lo que rodea a la Tierra, la gente llegaba a imaginar seres
vivos y de inteligencia similar a la nuestra -aunque con malignos
propósitos- en los cuerpos cercanos a nuestro planeta. Así,
los selenitas (habitantes de la Luna) y los marcianos, pasaron a
formar parte de la Literatura de ciencia-ficción y muchas
personas sinceramente temían una eventual invasión
de parte de criaturas imaginadas monstruosas y con malas intenciones
respecto de nosotros. Era tan genuina la creencia en los marcianos,
que en 1938 una dramatización de la obra "La guerra
de los Mundos", realizada por Orson Welles en un programa radial,
desató una histeria colectiva en los Estados Unidos de Norteamérica
y el pánico se apoderó de miles de familias por algunas
horas.
Pero hoy en día se tiene otra visión, y si ya no tienen
vigencia las imágenes monstruosas de selenitas y marcianos,
restos fósiles de vida microscópica han sido descubiertos
en rocas venidas de Marte, lo que abre un interesante abanico de
posibilidades y ratifica la elevada probabilidad de que exista Vida
-aparte de la que hay en la Tierra- en otras porciones del Universo.
El Universo se inició hace aproximadamente doce mil millones
de años, fecha calculada para la ocurrencia del Big Bang,
la gran explosión a partir de la cual los materiales primigenios
comienzan a desplazarse en todas direcciones, en un movimiento expansivo
que hace alejarse a las galaxias. La vida comenzó en nuestro
planeta, en forma de microscópicas manifestaciones, hace
cuatro mil millones de años, y ha evolucionado de formas
simples, unicelulares, invertebradas, a formas cada vez más
complejas, pluricelulares, vertebradas y cada vez más inteligentes.
Pero hacen falta varios factores para que se produzca el maravilloso
fenómeno de la existencia vital. El factor climático,
ni extremadamente frío ni extremadamente caliente, por lo
que hay una banda de ubicación a cierta distancia de la estrella
en torno a la cual giren los planetas candidatos a generar vida.
La Vida no se produce en los cuerpos planetarios muy cercanos o
muy lejanos de la estrella que sirve de foco a su sistema (por ejemplo,
Mercurio y Plutón en nuestro sistema solar). El segundo factor
imprescindible es la presencia de Agua, sin la cual no surgen espontáneamente
las formas de vida primitiva microscópica que evolucionarían
hasta eventualmente producir individuos más complejos, mejor
adaptados e inteligentes.
Según la Ecuación de Drake, se debe calcular -en base
a las cifras de estrellas conocidas-; Fp, el número de posibles
planetas, Fv, el número de posibles planetas con manifestaciones
de Vida en ellos, Fi, el número de posibilidades de Vida
Inteligente, Fc, el número de posibilidades de que esa Vida
inteligente pueda establecer comunicación no sólo
entre ellos sino con otras sociedades fuera de su entorno planetario,
y Fs, las posibilidades de que esa Civilización pueda haber
sobrevivido, sin extinguirse por razones endógenas o exógenas,(guerras,
catástrofes naturales propias, choque con un meteoro, etc.).
Se sabe que al explotar una estrella supernova, sus restos se reacomodan
pudiendo conformar uno o varios sistemas planetarios, y la explosión
genera Hidrógeno, Oxígeno y Nitrógeno, tres
elementos indispensables para que ocurra espontáneamente
la Vida. Por supuesto que no necesariamente las formas que la Vida
asuma en los planetas de nuestra galaxia -la Vía Láctea-
y en las otras galaxias, han de ser similares a las que conocemos
en la Tierra. La simetría corporal es probable, dado que
es una característica probadamente eficaz en nuestro medio,
boca para depredar y alimentarse (puede ser más de una),
alguna estructura de locomoción, pero las posibilidades son
infinitas de que en cada mundo donde pueda haberse dado la Vida,
las formas internas y de apariencia que esta presente sean muy diferentes
de las que conocemos en la flora y fauna que nos rodea, y que los
seres que se correspondan en aquellos distantes espacios a nosotros,
sean muy diferentes en su apariencia, forma de pensar y comportamiento.
Ya se han descubierto dos planetas relativamente cercanos a la Tierra,
uno a 46 años luz y el otro a 59 años luz de nosotros,
éste último es dos mil veces mayor que nuestro planeta.
La dificultad para poder observar planetas fuera del Sistema Solar,
está dada por la extrema luminosidad de las estrellas en
torno a las cuales deben orbitar, ya que esa intensa luz impide
la visión de los cuerpos opacos que son los planetas. Se
les "observa" indirectamente, mediante el uso de sofisticados
equipos electrónicos que miden la interrupción del
efecto Dopler de cada estrella, a medida que un planeta pasa entre
la estrella y nosotros los observadores. De acuerdo a la Ecuación
de Drake hay 1 planeta por cada dos millones de estrellas. La Vía
Laátea tiene doscientos mil millones de estrellas, posiblemente
cien mil planetas solamente en nuestra galaxia.
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