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La fisiología
Obviamente, el organismo no está vacío, y no se le
puede tratar adecuadamente como una mera caja negra, sino que debemos
distinguir cuidadosamente entre lo que se sabe acerca de lo que
hay dentro y lo que simplemente se infiere.
Mucho antes de que Platón "descubriera la mente",
los griegos explicaban el comportamiento como una curiosa mezcla
de anatomía, fisiología y sentimientos. Dieron gran
importancia a los pulmones, probablemente, debido, en parte, a que
la voz, que parecía expresar los sentimientos y las ideas,
necesitaba aire, y porque la respiración cesa cuando la vida
termina. Tanto psique (del griego) como espíritu (del latín)
significaban originalmente respiración. Parece que había
otros precursores del comportamiento localizados en el corazón,
que latía aceleradamente en la emoción y dejaba de
latir cuando la persona moría.
Hasta el día de hoy han sobrevivido los vestigios de esta
clase de fisiología. Decimos que el corazón de una
persona no trabaja bien, o que se le ha quebrado en un acontecimiento
amoroso desastroso. Decimos que tiene agallas suficientes para hacer
frente a su oponente, o la bilis necesaria para llamarlo tonto.
Cuando está iracundo, desahoga su hígado. Puede faltarle
el cerebro necesario para desempeñar su oficio, o el cerebro
puede estar revuelto o en convulsión. En ocasiones, sus nervios
pueden estar hechos añicos o destrozados, o a punto de estallar,
entumecidos, o (posiblemente porque en un tiempo la palabra se refería
también a los tendones) tensos, o al borde del colapso. Diagnosticamos
estos estados internos con la misma facilidad con que inventamos
ideas y estados y los mezclamos libremente. El relato de un periódico
del torneo de ajedrez Spassky-Fischer decía lo siguiente:
"El desatino de Spassky, hoy, bien pudo ser el resultado de
la sacudida que experimentaron sus nervios durante el juego anterior
de 74 movimientos, y su error de hoy puede estremecer aún
más su confianza". No importa si lo estremecido eran
sus nervios o su confianza, porque el que escribía había
inventado ambas cosas. De la misma manera, los psicólogos
cognoscitivos utilizan frecuentemente "cerebro" y "mente"
de manera intercambiable, y se dice que todas las lenguas tienen
ciertos rasgos que no cambian porque "así es el cableado
cerebral". Un artículo recientemente aparecido en una
revista científica informaba que "el hemisferio derecho
(en las personas diestras) controla los conceptos perceptuales;
al hemisferio izquierdo corresponde gran parte de la inteligencia
de todo el cerebro proque es la boca del cerebro (ahí se
almacena el lenguaje)". Hasta se dice que "todo cerebro
normal altmente desarrollado funciona de manera tal que desarrolla
los ideales normales en respuesta a sus experiencias con la realidad".
La ciencia de la fisiología empezó de la misma manera.
Por ejemplo, las primeras observaciones de la acción refleja
se hicieron mucho antes de que fuese posible detectar la actividad
de los nervios. Se podían aislar diferentes partes del sistema
nervioso, pero lo que pasaba en una determinada parte solamente
se podía inferir. Esto sucedió aún en la primera
parte del siglo XX. La sinapsis analizada por sir Charles Sherrington
formaba parte de un sistema nervioso conceptual, lo mismo que "la
actividad de la corteza cerebral" investigada por Pavlov. Desde
luego, un sistema nervioso conceptual no se puede utilizar para
explicar el comportamiento del cual se infiere.
La fisiología y, particularmente en lo que se refiere al
comportamiento, la neurología, ciertamente han hecho grandes
progresos. Ahora se observan y miden directamente las propiedades
eléctricas y químicas de muchas actividades neurales.
Sin embargo, el sistema nervioso es mucho menos accesible que el
comportamiento y el ambiente, y la diferencia es importante. Conocemos
algunos de los procesos que afectan a grandes porciones del comportamiento
-sensoriales, motoras, motivacionales y emocionales-, pero todavía
nos falta mucho para conocer con precisión lo que pasa, digamos,
cuando un niño aprende a beber en un vaso, a llamar un objeto
por su nombre o a encontrar la pieza correcta en un rompecabezas,
lo mismo que nos falta mucho para producir cambios en el sistema
nervioso para que el niño haga esas cosas. Es posible que
nunca lleguemos a observar directamente lo que sucede en el sistema
nervioso en el momento en que ocurre una respuesta porque puede
aplicarse algo parecido al principio de Heisemberg: cualquier medio
que utilicemos para observar la mediación neural del comportamiento
puede desordenar ese comportamiento.
Se puede hacer una comparación similar de las utilizaciones
tecnológicas de las ciencias comportamental y fisiológica.
Recientemente se ha dicho que "podemos estar adquiriendo rápidamente
el poder de modificar y controlar las capacidades y actividades
de los hombres por medio de la manipulación e intervención
directa de sus cuerpos y sus mentes", y que la ingeniería
biológica humana resultante probablemente tenga profundas
consecuencias sociales. La intervención y la manipulación
directas del cuerpo se citan hoy día muy frecuentemente para
ilustrar los peligros del control del comportamiento, pero ya está
al alcance el control más efectivo por medio de la manipulación
ambiental. Solamente la tradicional fascinación por una vida
interna lleva a descuidar este último.
Decir que "la única base teórica posible para
la explicación del comportamiento humano se encuentra en
la fisiología del cerebro y del sistema nervioso central",
y que "la adopción de esta base necesariamente conduce
a la desaparición de la psicología como ciencia independiente",
es también menospreciar la posibilidad de una ciencia del
comportamiento y de lo que ella puede decir respecto de los sentimientos
y los estados observados introspectivamente. En la siguiente afirmación
se ilustra una situación similar: "Si el hombre espera
vivir una vida enmarcada dentro de las líneas racionales,
libre de trastornos tales como la guerra, los crímenes y
las crisis y las depresiones económicas, tendrá que
encontrar la manera de aumentar el tamaño de su cerebro".
Difícilmente se encontraría un ejemplo mejor del efecto
perjudicial de la orientación hacia dentro de la investigación
fisiológica y mentalista. Si esperamos liberarnos de la guerra,
los crímenes y las crisis y depresiones económicas,
tendremos que encontrar un ambiente social mejor.
La promesa de la fisiología es de naturaleza diferente. Seguirán
produciéndose nuevos instrumentos y métodos, y, finalmente,
conoceremos mucho más acerca de las clases de procesos fisiológicos
químicos o eléctricos, que tienen lugar cuando la
persona se comporta. El fisiólogo del futuro nos dirá
todo lo que se puede conocer acerca de lo que sucede en el interior
del organismo que se comporta. Su explicación constituirá
un importante avance sobre el análisis comportamental porque
este último es necesariamente "histórico"
-es decir, reducido a relaciones funcionales que poseen lagunas
temporales-. Hoy se hace algo que mañana afecta el comportamiento
de un organismo. Al margen de la claridad con que puede establecerse
el hecho, se pierde un paso y debemos esperar a que el fisiólogo
lo suministre. Podrá mostrar cómo se cambia un organismo
cuando se le expone a las contingencias de refuerzo, y por qué
el organismo cambiado se comporta de una manera diferente, posiblemente
en un momento muy posterior. Lo que él descubra no puede
invalidar las leyes de una ciencia del comportamiento, pero ayudará
a tener un cuadro de la acción humana más completo.
El aspecto positivo
El conductismo se ha definido con tanta frecuencia en términos
de sus supuestos descuidos -aquello que se dice que ha descuidado
o ignorado-, que cuando se ordenan esos argumentos parece que destruyan
lo que trataban de salvar. Pudiera dar la impresión de que
al responder a esas acusaciones yo hubiera "abandonado las
bases mismas del conductismo", pero lo que he abandonado son
los vestigios de las primeras formulaciones de la posición
conductista sometidas a diversas elaboraciones y críticas
durante sesenta años. Lo que subsiste se puede formular de
manera positiva:
1. La posición que he tomado se basa, como se le advirtió
al lector, en una clase particular de ciencia del comportamiento.
En parte la he escogido, sin duda, no sólo en virtud de mi
familiaridad con ella, sino principalmente porque tiene ciertas
características especialmente apropiadas para el razonamiento
conductista. Analiza datos individuales en lugar de promedios de
grupos. La complejidad del ambiente experimental ha aumentado gradualmente
hasta el punto de que hoy se aproxima a la complejidad de la vida
diaria -a la cual las extrapolaciones del laboratorio se hacen cada
vez más útiles-.
2. Lo que hemos aprendido a partir del análisis experimental
del comportamiento indica que el ambiente cumple las funciones que
antes se asignaban a los sentimientos y a los estados internos introspectivamente
observados del organismo. Sólo lentamente se ha reconocido
este hecho. Solamente una evidencia muy fuerte del papel del ambiente
podría compensar los efectos del mentalismo que dirige la
atención hacia supuestas causas internas.
3. El análisis comportamental reconoce la importancia de
la investigación fisiológica. Eventualmente se verá
que lo que un organismo hace se debe a lo que él es; por
ahora, él se comporta, y algún día el fisiólogo
nos dará todos los detalles. También nos dirá
cómo ha llegado el organismo a esa condición como
resultado de su exposición previa al ambiente como miembro
de la especie y como individuo.
4. Entonces se puede dar un paso decisivo en el argumento: lo que
se siente o se ve por introspección es solamente una parte,
y una parte sin importancia, de lo que el fisiólogo eventualmente
descubriría. En particular, no es el sistema el que mediatiza
la relación entre el comportamiento y su ambiente, que revela
el análisis experimental.
Como filosofía de una ciencia del comportamiento, el conductismo
pide el cambio probablemente más drástico jamás
planteado en nuestro modo de pensar acerca del hombre. Casi literalmente
se trata de dar un vuelco total a la explicación del comportamiento.
El futuro del conductismo
Gran parte de lo que se llama ciencia del comportamiento no es conductista
en el sentido que aquí se presenta. Como hemos visto, algunos
sectores evitan los aspectos teóricos y se reducen a la forma,
la topografía o la estructura del comportamiento. Otros recurren
a los "sistemas nerviosos conceptuales" de los modelos
matemáticos y de las teorías de sistemas. Una buena
parte sigue siendo francamente mentalista. Tal vez esta diversidad
sea saludable: los diversos enfoques se pueden considerar como mutaciones
a partir de las cuales eventualmente se seleccionará una
ciencia del comportamiento verdaderamente efectiva. Sin embargo,
la situación actual no es muy prometedora. Aun dentro de
una misma área, es raro encontrar dos autoridades que hablen
exactamente de las mismas cosas, y aunque no hay nada que sea más
pertinente a los problemas del mundo de hoy, las realizaciones actuales
de la ciencia del comportamiento no parecen ser muy amplias. (Se
ha dicho que esa ciencia es "demasiado joven" para solucionar
nuestros problemas. Lo cual constituye un curioso ejemplo de desarrollismo
en el que la inmadurez representa una especie de exoneración.
Perdonamos al niño que no camina porque no tiene suficiente
edad, y por analogía perdonamos a un adulto asocial o trastornado
porque no se ha desarrollado lo suficiente, ¿es que debemos
esperar hasta el momento en que las ciencias del comportamiento
se desarrollen para ser efectivas?)
Afirmo que la ciencia del comportamiento no ha hecho aportaciones
mayores porque no es muy conductista. Recientemente se ha destacado
el hecho de que hubo un Congreso Internacional sobre la Paz compuesto
por estadistas, científicos de lo político, historiadores,
economistas, físicos, biólogos -y ni un solo conductista
en el sentido estricto-. Evidentemente, al conductismo se le consideraba
inútil. Pero debemos preguntar qué logró la
Conferencia. Estaba compuesta por especialistas de campos muy diferentes,
quienes probablemente hablaban la lengua franca impregnada de sentido
común del hombre corriente, con su pesada carga de alusiones
a la causalidad interna. ¿Qué hubiera podido producir
la Conferencia de haber sido posible abandonar este falso tono?
La presencia del mentalismo en las discusiones sobre asuntos humanos
puede explicar porque las conferencias sobre la paz se efectúan
con esa monótona regularidad año tras año.
Cuando se afirma que un conductismo cabal podría marcar una
gran diferencia, casi inevitablemente se nos pregunta: "Bueno,
¿entonces, qué proponen ustedes? ¿Qué
harían ustedes acerca de la guerra, o con los problemas de
la población, o con la contaminación, o con las revueltas
de la juventud?" Desgraciadamente, entender los principios
implicados en la solución de un problema no es lo mismo que
tener la solución. Ser expertos en aerodinámica no
es lo mismo que saber diseñar un avión; saber geología
no es lo mismo que saber predecir terremotos, y entender la doble
hélice en genética no es lo mismo que poder crear
una nueva especie. Los detalles de un problema deben ser estudiados.
Cuando se conocen los principios básicos desconociendo los
detalles de un problema práctico no se está más
cerca de la solución que cuando se conocen los detalles desconociendo
los principios básicos. Pero los problemas, aun los más
grandes, se pueden solucionar si quienes están familiarizados
con los detalles adoptan también una concepción eficiente
del comportamiento humano.
Cuando decimos que la ciencia y la tecnología han creado
más problemas que los que han solucionado, nos referimos
a la ciencia y tecnología física y biológica.
Eso no implica que una tecnología del comportamiento tenga
que suponer nuevos problemas. Por el contrario, puede ser justamente
lo que se necesita para salvaguardar las otras contribuciones. No
podemos decir que la ciencia del comportamiento haya fracasado,
pues apenas se la ha ensayado. Y no habrá un ensayo justo
mientras no se haya entendido claramente su filosofía. Un
conocido filósofo social ha dicho: "Solamente con un
cambio de conciencia se salvará el mundo. Cada uno debe empezar
consigo mismo". Pero nadie puede empezar consigo mismo; y,
si pudiera, no sería cambiando su conciencia.
Si fuera verdad que "hay un peligro mucho mayor que la guerra
nuclear que surge del interior del hombre mismo en forma de temores
aplastantes, pánicos contagiosos, necesidades primitivas
de violencia cruel, y destructividad suicida feroz", estaríamos
perdidos. Por fortuna, el punto de ataque es más fácilmente
accesible. Lo que hay que cambiar es el ambiente. Un sistema de
vida que fomentara el estudio del comportamiento humano en su relación
con ese ambiente nos situaría en la mejor posición
posible para solucionar los problemas más importantes. Esto
no es un chauvinismo, porque ahora los grandes problemas son globables.
En la concepción conductista, ahora el hombre puede controlar
su propio destino porque conoce lo que debe hacer y cómo
hacerlo.
BIBLIOGRAFIA
Aunque he tratado de cubrir los puntos esenciales del conductismo
como filosofía de la ciencia, no he desarrollado ninguno
de ellos tan completamente como la evidencia existente podría
permitir. Mayores detalles pueden ser encontrados, desde luego,
en la literatura de la que, desgraciadamente, no existe un buen
resumen, y para llegar al cual no pretendo suministrar la clave.
El lector que desee profundizar un poco más, utilizando la
misma terminología del libro, puede encontrar algunas materias
discutidas en otros libros míos, cuyas referencias son abreviadas
como sigue:
SHB Science and Human Behavior (Nueva York: Macmillan, 1935). (Traducción:
Ciencia y conducta humana. Barcelona, Fontanella, 1970).
BV Verbal Behavior (Nueva York: Appleton-Century-Crofts, 1957).
SR Schedules of Reinforcement, con Charles B. Fester (Nueva York:
Appleton-Century-Crofts, 1957).
TT The Technology of Teaching (Nueva York: Appleton-Century-Crofts,
1968). (Traducción: Tecnología de la enseñanza.
Barcelona, Labor, 1970).
COR Contingencies of Reinforcement: A Theoretical Analysis (Nueva
York: Appleton-Century-Crofts, 1969).
BFD Beyond Freedom and Dignity (Nueva York: Knopf, 1971). (Traducción:
Más allá de la libertad y la dignidad. Barcelona,
Fontanella, 1972).
CR Cumulative Record: A Selection of Papers, 3º edición
(Nueva York: Appleton-Century-Crofts, 1972). (Traducción:
Registro acumulativo. Barcelona: Fontanella, 1975).
MATERIAS SELECCIONADAS
Conductismo. Behaviorism at fifty, COR; SHB, Sección I.
Introspección. The operational analysis of psychological
terms, CR, Artículo 25; SHB, Capítulo 17; VB, págs.
130-146.
Dotación innata. The phylogeny and ontogeny of behavior,
COR, Capítulo 7.
Reflejos y reflejos condicionados. SHB, Capítulo 4.
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