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Manuel Belgrano
Un adelantado en el ecodesarrollo
Abril de 2000
En enero de 1794 se expidió por Real Cédula la erección
del Consulado de Buenos Aires, siendo designado Secretario del mismo
Manuel Belgrano, joven egresado del Colegio de San Carlos de Buenos
Aires que continuó sus estudios en leyes en Salarnanca y
en Madrid.
Precursor de lo que hoy se conoce como ecopolítica, ecología
agraria y agricultura sostenible, el Licenciado Don Manuel Belgrano,
abogado de los Reales Consejos y Secretario por S M del Real Consulado
de Buenos Aires, en su «Memoria» leída en la
Sesión que celebró su Junta de Gobierno el 15 de Junio
de 1795 encomendó:
Ley 4a. partida 2a. Tit. 20.:
Criar debe el Pueblo con muy gran femencia
los frutos de la Tierra, labrandola, e enderecandola,
para averlos de ella... E porende todos se deben
trabajar, que la tierra onde moran, sea bien labrada...
Ley 6a. íbid:
Ca por seso deben los omes conoscer la tierra, e
saber para que sera mas provechosa, e labrarla, e
deriscarla, por maestria; ca la non deben despreciar,
diciendo que non es buena, ca si lo non fuere
para una cosa, serlo para otra...
Seguidamente señala:
«Fomentar la Agricultura, animar la Industria, y protexer
el Comercio son los tres importantes objetos que deben ocupar la
atencion y cuidado de V.S.S.».
«Nadie duda que un estado que posea con mayor perfeccion el
verdadero cultivo de su terreno, en el que las artes se hallen en
manos de hombres industriosos con principios, y en el que el comercio
por consiguiente se haga con frutos y generos suyos, sea el verdadero
Pais de la felicidad, pues en el se encontrará la verdadera
riqueza, sera bien poblado, y tendrá los medios de subsistencia
y aun otros que le serviran de pura comodidad».
«La Agricultura es el verdadero destino del hombre. En el
principio de todos los Pueblos del Mundo cada individuo cultivaba
una porcion de tierra; y aquellos han sido poderosos, sanos, ricos,
sabios y felices, mientras conservaron la noble simplicidad de costumbres,
que procede de una vida siempre ocupada, que en verdad preserva
de todos los vicios y males. La Republica Romana jamas fue mas feliz
y mas respetada, como en el tiempo de Cincinato; lo mismo ha sucedido
á todos los Pueblos; y asi es que en todos ha tenido la mayor
estimación, como es sin contradiccion el primer arte, el
mas util, mas extensivo, y mas esencial de todos los artes. Tenemos
á los Egipcios que honraban á Osiris como inventor
de la Agricultura; los griegos á Ceres y Triptolemo su hijo;
los habitantes del Lacio á Saturno ó Jano su Rey,
que pusieron entre sus Dioses en reconocimiento de los favores que
les habia dispensado. La Agricultura fue casi el unico empleo de
los Patriarcas mas respetables de los hombres por la simplicidad
de sus costumbres, la bondad de su alma, y la elevacion de sus pensamientos.
En todos los Pueblos antiguos ha sido las delicias de los grandes
hombres, y aun la naturaleza parece que se ha complacido y complace
en que todos los hombres se destinen a la Agricultura, y sino ¿
por quien se renueban las estaciones? ¿por quien sucede el
frio al calor para que repose la tierra, y se reconcentren las sales
que la alimentan? Las lluvias, los vientos, los rosios, en una palabra,
este orden admirable é inmutable que Dios ha prescrito á
la Naturaleza, no tiene otro objeto, que la renovacion succesiba
de las producciones necesarias á nuestra existencia».
«Todo depende y resulta del cultivo de las Tierras; sin el,
no hay materias primas para las Artes, por consiguiente la industria
que no tiene como exercitarse, no puede proporcionar materias para
que el Comercio se execute...»
«Es pues forzoso atender primeramente á la Agricultura
como que es el manantial de los verdaderos bienes, de las riquezas
que tienen un precio real, y que son independientes de la opinion,
darla todo el fomento de que sea susceptible, y hacerla que prospere
en todas las Provincias que sean capaces de alguno de sus ramos...»
Puso énfasis en el establecimiento de una escuela de agricultura
para que los jóvenes labradores se desenvuelvan en los aspectos
generales de las siembras, para luego distinguir: las producciones
y la manera apropiada de cultivar; el uso de los arados en razón
del terreno como así también la calidad del nutriente
adicional a la tierra; la correcta forma de sembrar y recoger la
cosecha; los medios de conservar los granos; las causas y el origen
de todos los insectos.
También puntualizó sobre el descanso del suelo, procurándo
aleccionar sobre el órden en las. Hizo referencia misma a
la variación de las semillas y sobre la conveniencia de dejar
pasar tres o cuatro años sin sembrar en aquel mismo lugar
semillas de una misma especie, todo ello acompañado de un
buen aprovechamiento del estiércol.
Introduce la noción y esboza la conveniencia de la mutación
de producciones:
«Por mutacion de producciones, entiendo las diferentes semillas
que deben sembrarse, yque esta es utilisima para los adelantamientos
de la Agricultura, nadie puede dudar. Que la tierra es capaz de
estas diferencias, tambien es constante, pues todos saben contiene
en si las partes constitutivas de las Plantas, y que estas no llevan
sino las que les corresponden á su propia naturaleza; luego
si una vez siembro Trigo, otra Cebada, otra Maiz en un mismo terreno,
á todas proveerá de las partes que le correspondan,
y asi lo que deberá observarse es no sembrar una misma semilla
seguida, sino variar, y dejar pasar tres o cuatro años sin
sembrar en aquel mismo lugar semillas de una misma especie».
En la misma «Memoria» Don Manuel Belgrano señala:
«No se debe menos atención a los montes. Es indispensable
poner todo cuidado y hacer los mayores esfuerzos en poblar la tierra
de árboles, mucho más en las tierras llanas propensas
a la sequedad al no encontrarse defendidas; la sombra de los árboles
contribuye mucho para conservar la humedad, los troncos quebrantan
los aires fuertes».
Referencia como ejemplo a algunos cantones de Alemania donde (según
Evelyn en su «Discourse of forest trees») no se puede
cortar árbol ninguno por propio que sea para los usos de
carpintería sin antes haber probado que se ha puesto otro
en su lugar, añadiendo a esto que ningún habitante
de la campaña puede casarse sin presentar una certificación
de haber comenzado a cultivar un cierto número de árboles.
Don Manuel Belgrano recomienda 1795 el establecimiento de una escuela
de agricultura.
Recién en 1879 se crea en la Provincia de Buenos Aires la
Escuela Práctica de Agricultura de Santa Catalina. Luego,
el 6 de agosto de 1883 se establece el Instituto Agronómico
y Veterinario de la Provincia de Buenos Aires, del cual en 1887
egresan los primeros 6 profesionales. El 12 de noviembre de 1889
se crea la Facultad de Agronomia y Veterinaria de La Plata.
El 9 de agosto de 1821 se establece la Universidad de Buenos Aires,
recién el 25 de septiembre de 1904 se crea la Facultad de
Agronomia, el sueño de Belgrano será una realidad
tardía.
La «Memoria» de 1797 Don Manuel Belgrano la dedica a
las «Utilidades que resultarán a esta Provincia, y
la Península, del cultivo del Lino y Cáñamo;
modo de hacerlo; la tierra mas conveniente para el; modo de cosechar
estos dos ramos; y por ultimo se proponen los medios de empeñar
á nuestros Labradores para que se dediquen con constancia
á este ramo de agricultura».
Luego Belgrano publica, a partir del 3 de marzo de 1810, su semanario
de «Correo de Comercio», una suerte de sucesor del «Semanario
de Agricultura, Industria y Comercio» de Juan Hipólito
Vicytes. En el número del 28 deabril de 1810 Belgrano en
su «Correo de Comercio» recuerda que Publio Virgilio
Marón. nacido en Mantua, junto al río Po, en la Galia
Cisalpina, el año 70 a. C., y fallecido en Brindis, el año
19, y enterrado en Nápoles, consagrado el máximo poeta
romano, escribió bajo orientación neo-alejandrina
tres grandes obras: las BUCÓLICAS, las GEÓRGICAS (entre
37 Y 30 a. C.) y la ENEIDA.
Entre ellas, las GEÓRGICAS cuyos cuatro libros (el primero
comienza con una dedicación a Mecenas y se continua con la
enumeración de los temas de los cuatro libros: el primero
tratará de los cereales y de las tierras labrantías;
el libro segundo, la vid y el olivo, fundamentalmente; el tercero,
el ganado vacuno, ganado menor y equino, y el cuarto, la apicultura),
merecen la atención y ocupan la faz educadora que Nuestro
pionero del ecodesarrollo siempre ostentó.
Comentado a Virgilio, Belgrano reflexiona que:
«Nada ciertamente puede dar tal satisfacción como la
vista y goce de paseos deliciosos a la sombra de los árboles
que uno ha plantado por sus manos; ellos están prontos para
nuestro recreo, y para darnos crecidas utilidades...»
Favoreciendo su cultivo expresa:
«Así repondríamos lo que han destruido los que
nos precedieron y lo que nosotros arruinamos sin consideración
alguna a la posteridad, contentándonos únicamente
con trabajar para nosotros, para nuestros placeres».
En otra oportunidad nos ocuparemos de VIRGILIO.
La «Memoria» de 1798 «Unión de Agricultura
y el Comercio. Premios. Ilustración.» señala
que:
«Las mas sabias legislaciones jamas separaron á la
Agricultura del Comercio; á ambas dispensaron igual proteccion.
Sin recompensa no hay talento, porque es su principio y su movil.
El genio para sobresalir necesita de la emulación, y solo
se excita con la recompensa».
El año 1802 marca la «Memoria» sobre «El
establecimiento de Fabricas de Curtiembres en el Virreynato de Buenos
Ayres», años después, «Memoria»
de 1809, se referirá a los «Males del Contrabando».
En el «Correo de Comercio» del 9 de junio de 1810, Belgrano
apunta que:
«Todo se ha dejado a la naturaleza; más es, aún
a esta misma, se ha tirado a destruir, si cabe decirlo así;
por todas partes que se recorra en sus tres reinos, animal, vegetal
y mineral, sólo se ven huellas de la desolación..».
En el «Correo de Comercio» del 23 de junio de 1810 considera
que: «los males del campo y la causa de la pobreza de sus
trabajadores es la falta de propiedades de los terrenos que ocupan
los labradores», siendo la consecuencia de ello: «el
abandono y la aversión a todo trabajo».
Manuel José Joaquín del Corazón de Jusús
Belgrano fue más que un visionario. El orgullo que sentimos
por habitar la Tierra de Bolivar, Juana Azurduy y Rubén Darío
entre otros, debe hacerse extensiva a la memoria de Belgrano.
Mucho se ha dicho sobre el desarrollo, pero poco se ha investigado
sobre el sentido que los hombres del ayer le dieron al mismo en
todo momento y en miras al engrandecimiento de la Patria. Esto era
Honrrar la Tierra. Es un culto a la vida en todas sus manifestaciones.
Material consultado:
Ravignani, Emilio: «El Virreinato del Río de la Plata(1776-1810)»,
en «Historia de la nación Argentina», publicadaporla
Academia Nacional de la Historia, BuenosAires, 2° Edición,
1940, Vol. IV, Primera Sección, págs. 489 - 493.
Belgrano, Manuel: «Escritos Económicos», Hyspamérica
Ediciones Argentinas, S.A., Buenos Aires, 1988.
Levene, Ricardo: «Investigaciones acerca de la Historia Económica
del Virreinato del Río de la Plata», en «Obras
de Ricardo Levene», Academia Nacional de la Historia, Tomo
11, Buenos Aires, 1962.
Belgrano, Manuel: «Memorias», Biblioteca Página
12. Compilador : Fernández López, Manuel.
Virgilio: «Bucólicas y Geórgicas», Segura
Ramos, Bartolome.
Nota: Se ha mantenido el fiel documento escrito prefiriéndo
su valor real y despreciando los acomodamientos a nuestros días.
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