*
El proyecto compartir : Solo subrayo que esto es fruto
del pedido de varios sacerdotes, evaluado y apoyado por el presbiterio
y el mismo consejo presbiteral. El proyecto “compartir”, es
un deseo que se va implementando en varias diócesis de
Argentina de vivir más profundamente la comunión
de bienes, de aprender a compartir nuestros dones y talentos,
nuestros tiempos, capacidades, bienes y recursos. Solo lo enuncio,
pero difícilmente podamos asumir este camino de comunión
y transparencia, si no nos antecede la conversión al
Evangelio.
*
Loreto: No dudo en señalar la importancia en
este camino de comunión de “Loreto” como centro de espiritualidad
y peregrinación diocesano. Lugar en donde celebramos
a los Santos Mártires Roque González, Juan del
Castillo y Alonso Rodríguez. También a Antonio
Ruiz de Montoya. Fue allí donde trabajó y descansan
sus restos. Loreto implica la memoria, el pasado, el presente
y los desafíos del siglo que iniciamos.
*
Sínodo: En el año 2007 celebraremos nuestro
año jubilar. Desde hace varios años fue apareciendo
la necesidad de realizar un Sínodo diocesano, “el primero”.
Después de muchas consultas y diálogo se vio la
importancia y la posibilidad que en la celebración de
los 50 años de la Diócesis celebremos el Sínodo
diocesano. En la Asamblea del 21 de junio próximo realizaremos
el lanzamiento oficial e iniciaremos la preparación del
mismo. En estos días están circulando algunos
textos y folletos que nos enseñan qué es un sínodo.
Brevemente quiero subrayar que un sínodo es una asamblea
peculiar, es un instrumento de conducción del Obispo,
un momento de intensa participación y comunión
del pueblo de Dios, es un acto solemne y poco frecuente en la
vida de una Diócesis y el mismo, siempre está
llamado a orientar y a dejar huellas perdurables en la historia
de una Iglesia diocesana. Desde ya el tiempo de preparación
del mismo requerirá conversión, comunión
y oración, y será una forma de prepararnos para
nuestro año jubilar.
4.
La comunión como servicio a nuestra Provincia
En
nuestros días el tema de la comunión puede ser
un servicio que especialmente le ofrezcamos los cristianos a
nuestra Provincia, que nos genera serias preocupaciones por
la falta de diálogo “real”, en instancias que son fundamentales
para madurar nuestra democracia y que hacen al futuro misionero.
Desde ya que la comunión no se puede vivir, sin algunos
valores previos, como la justicia y la búsqueda de la
verdad. Pero puede ser clave para generar espacios de diálogo
y comunión en la diversidad, el compromiso de nuestra
dirigencia con “el bien común” o sea con nuestra gente,
más que con estrategias para acrecentar, recuperar o
conseguir el poder.
5.
Conclusión
En
esta carta pastoral de cuaresma en la que hemos reflexionado
sobre el valor de la comunión y la eucaristía,
tenemos presente la enseñanza del Papa Juan Pablo II
que “la eucaristía crea comunión y educa en la
comunión”. Durante nuestro tiempo cuaresmal, como tiempo
de gracia y conversión, en cada Misa que celebramos,
en el dedicar más tiempo a la adoración eucarística,
en celebrar mejor “el Corpus” este año, estaremos preparándonos
a celebrar el “Congreso Eucarístico Nacional” a realizarse
este año en Corrientes entre el 2 y 5 de septiembre.
Al
finalizar esta carta pastoral, quiero animarlos a todos a profundizar
en el camino de la “espiritualidad de comunión”, y que
busquemos en la eucaristía el alimento de esperanza para
el siglo que iniciamos. La liturgia cuaresmal nos invita a que
nos sumemos a la peregrinación de los hijos pródigos
que regresan a la “comunión” de la Casa del Padre, y
que reconciliados entre nosotros como hermanos, podamos participar
de la mesa donde Cristo, el Señor, nos alimenta con su
Palabra y con su propio Cuerpo y Sangre.
Como
Padre y Pastor les envío un saludo cercano y mi bendición.
Mons.
Juan Rubén Martínez