La Ascención del Señor - 23.05.04


Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

En este domingo de la Ascensión del Señor, la Iglesia celebra la “Jornada Mundial de las comunicaciones sociales”. En el texto de este domingo (Lc. 24,46-53), el Señor les dice a los Apóstoles: “Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y añadió: “Así estaba escrito: El Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados...” (Lc. 24,46-47). En realidad este mandato se sitúa en el centro de la tarea de todo bautizado que es evangelizar y que siempre implicará, por lo tanto “comunicar” el Evangelio. Por tal motivo en esta jornada la Iglesia quiere celebrar con todos los comunicadores sociales, periodistas, locutores..., trabajadores en general ligados a esta tarea, orando, reflexionando y pidiendo por todos ellos y por todos los cristianos o sea la misma Iglesia llamada a ser por Jesucristo, el Señor, comunicadora de la buena noticia de la Salvación.

Cada año el Papa Juan Pablo II envía una carta para esta Jornada. El mismo nos dice: “El tema elegido para la Jornada mundial de las comunicaciones sociales de 2004, “Los medios en la familia: un riesgo y una riqueza”, es muy oportuno, puesto que invita a una sobria reflexión sobre el uso que hacen las familias de los medios de comunicación, y también sobre el modo en que los medios de comunicación tratan a la familia y las cuestiones que afectan a la familia. El tema de este año sirve, además, para recordar a todos, tanto a los agentes de la comunicación como a las personas a las que se dirigen, que toda comunicación tiene una dimensión moral. Como dijo el Señor mismo, de la abundancia del corazón habla la boca (Cf. Mt. 12,34-35). La estatura moral de las personas crece o disminuye según las palabras que pronuncian y los mensajes que eligen oír. En consecuencia, los agentes de la comunicación, los padres y los educadores, tienen especial necesidad de sabiduría y discernimiento en el uso de los medios de comunicación social, pues sus decisiones influyen en gran medida en los niños y en los jóvenes de los que son responsables y que, en definitiva, son el futuro de la sociedad” (1).

El Papa en la primera parte del texto exhorta a los comunicadores sociales: “Una reflexión atenta sobre la dimensión ética de las comunicaciones debe desembocar en iniciativas prácticas orientados a eliminar los peligros para el bienestar de la familia planteados por los medios de comunicación social y asegurar que esos poderosos medios de comunicación sigan siendo auténticas fuentes de enriquecimiento. A este respecto, tienen una responsabilidad especial los agentes de la comunicación, las autoridades públicas y los padres. El Papa Pablo VI subrayó que los agentes de la comunicación “deben conocer y respetar las exigencias de la familia. Esto supone en ellos a veces una gran valentía y siempre un hondo sentido de responsabilidad” (Jornada l969). No es tan fácil resistir a las presiones comerciales o a las exigencias de adecuarse a las ideologías seculares, pero eso es precisamente lo que los agentes de la comunicación responsables deben hacer. Es mucho lo que está en juego, pues cualquier ataque al valor fundamental de la familia es un ataque al bien auténtico de la humanidad” (4).

También el Santo Padre en su reflexión sobre los medios en la familia se dirige a las autoridades públicas: “Las autoridades públicas tienen el grave deber de apoyar el matrimonio y la familia en beneficio de la sociedad misma. En cambio, muchos ahora aceptan y actúan basándose en argumentos libertarios infundados de algunos grupos que defienden prácticas que contribuyen al grave fenómeno de la crisis de la familia y al debilitamiento del concepto auténtico de familia. Sin recurrir a la censura, es necesario que las autoridades públicas pongan en práctica políticas y procedimientos de reglamentación para asegurar que los medios de comunicación social no actúen contra el bien de la familia. Los representantes de las familias deben participar en la elaboración de esas políticas”. (4)

Finalmente el Papa Juan Pablo II se dirige a los mismos padres de familia: “Los padres, como primeros y principales educadores de sus hijos, son también los primeros en explicarles cómo usar los medios de comunicación. Están llamados a formar a sus hijos “en el uso moderado, crítico, vigilante y prudente de tales medios” en el hogar (Familiaris consortio 76). Cuando los padres lo hacen bien y con continuidad, la vida familiar se enriquece mucho. Incluso a los niños pequeños se les puede dar importantes explicaciones sobre los medios de comunicación social; que son producidos por personas interesadas en transmitir mensajes; que esos mensajes a menudo inducen a hacer algo -o comprar un producto, a tener una conducta discutible- que no beneficia al niño o no corresponde a la verdad moral; que los niños no deben aceptar o imitar de modo acrítico lo que encuentran en los medios de comunicación social” (5).

Al asumir esta reflexión del Papa, para esta nueva Jornada de las comunicaciones 2004, no dudamos en señalar la vigencia que tiene esta problemática en nuestra realidad argentina y misionera. Los diversos medios de comunicación social, televisión, radio, escritos, internet... están ligados a la educación, a la formación o no de valores y “definen” que sociedad queremos ser. Si queremos construir un mañana con esperanza, tendremos que sabernos responsables del presente.

¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!

Mons. Juan Rubén Martínez

 

Cartas del Obispo
Instituto Superior Antonio Ruiz de Montoya
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