En
este domingo celebramos a la Santísima Trinidad.
Si hay algo esencial de nuestra fe como cristianos es creer
que Dios es Padre, Hijo y Espíritu santo. Creemos
en la Trinidad por la revelación que Jesucristo, el Señor
realizó y que leemos en los textos de la Palabra de Dios.
El texto bíblico de este domingo
(Jn. 16,12-15), nos ayuda a profundizar la revelación
Trinitaria hecha por Jesucristo del Padre y del Espíritu
Santo: “Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él
los introducirá en toda la verdad, porque no hablará
por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído
y les anunciará lo que irá sucediendo. Él
me glorificará porque recibirá de lo mío
y se lo anunciará a ustedes. Todo lo que es del Padre
es mío. Por eso les digo: “Recibirá de lo mío
y se lo anunciará a ustedes”. Es importante que comprendamos
la significación que tiene para nuestra vida esta verdad
que confesamos los cristianos. Nuestra época va relativizando
todo y a veces hasta lo revelado por Jesucristo. Algunos dirán
que reflexionar sobre esto de la Trinidad no tiene ninguna importancia
e implicancia en la realidad y sin embargo la confesión
en el Dios Uno y Trino no es accidental a la fe y tiene consecuencias
espirituales y hasta en la manera de vivir y concebir el mundo.
En
el documento del episcopado argentino, “Navega mar adentro”,
en relación a los contenidos de la Evangelización
hay algunos números que reflexionan sobre “La comunión
de la Trinidad, fundamento de nuestra convivencia social”. En
numerosas oportunidades hemos dicho que la convivencia, sobre
todo de la dirigencia misionera está en crisis. Las consecuencias
para la población dañan necesariamente al bien
común. Leer algunos de estos textos nos pueden ayudar
a iluminar positivamente el por qué necesitamos convertirnos,
por lo menos a intentar ser “ciudadanos honestos”. El texto
de “Navega mar adentro” nos dice: “El existir con otros y el
vivir juntos, no es el fruto de una desgracia a la que haya
que resignarse, ni un hecho accidental que se deba soportar;
ni siquiera se trata de una mera estrategia para poder sobrevivir.
Toda la vida en sociedad tiene para las personas un fundamento
más hondo. Dios mismo. La Santísima Trinidad es
fuente, modelo y fin de toda forma de comunicación humana.
A partir de la comunión trinitaria hemos de recrear los
vínculos de toda comunidad: a nivel familiar, vecinal,
provincial, nacional e internacional. En el diálogo y
en el intercambio libre de dones, animado por el amor, se construye
el nosotros “de la comunión solidaria” (65)
Resulta
asombroso ver como por un lado crece la búsqueda de la
valoración de los derechos humanos. Instituciones, organismos,
medios de comunicación, acentúan los derechos
de las personas y en la realidad muchas veces nos encontramos
con actitudes individuales o sectoriales que se desinteresan
gravemente por la situación de las personas, de su dignidad,
de la misma valoración por “la vida humana” y por supuesto
por el bien común. Hasta parece utópico hablar
de “recrear vínculos de comunión social” y ni
hablar de considerarlo desde la “dimensión trinitaria”,
aún cuando casi todos los actores sociales se denominen
cristianos. En realidad es importante advertir que “lo utópico”
es creer que podremos mejorar y progresar fundamentados “solamente”
en la ambición de poder, omitiendo la cuestión
ética.
El
próximo fin de semana, el sábado 12 de junio,
todas las Parroquias, escuelas, movimientos de Posadas y Garupá,
celebraremos en la cancha de Guaraní, a las 15,30 horas,
la Misa del “Corpus Christi”, posteriormente recorreremos las
calles de nuestra ciudad en procesión hasta la Catedral.
Será una oportunidad para prepararnos para el Congreso
Eucarístico Nacional, de septiembre en Corrientes, y
rezar por nuestra Provincia y Patria, para que podamos vivir
en paz y justicia.
¡Un
saludo cercano y hasta el próximo domingo!
Mons.
Juan Rubén Martínez