Solemnidad de la Santísima Trinidad - 06.06.04

 

En este domingo celebramos a la Santísima Trinidad. Si hay algo esencial de nuestra fe como cristianos es creer que Dios es Padre, Hijo y Espíritu santo. Creemos en la Trinidad por la revelación que Jesucristo, el Señor realizó y que leemos en los textos de la Palabra de Dios. El texto bíblico de este domingo (Jn. 16,12-15), nos ayuda a profundizar la revelación Trinitaria hecha por Jesucristo del Padre y del Espíritu Santo: “Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo. Él me glorificará porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes. Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: “Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes”. Es importante que comprendamos la significación que tiene para nuestra vida esta verdad que confesamos los cristianos. Nuestra época va relativizando todo y a veces hasta lo revelado por Jesucristo. Algunos dirán que reflexionar sobre esto de la Trinidad no tiene ninguna importancia e implicancia en la realidad y sin embargo la confesión en el Dios Uno y Trino no es accidental a la fe y tiene consecuencias espirituales y hasta en la manera de vivir y concebir el mundo.

En el documento del episcopado argentino, “Navega mar adentro”, en relación a los contenidos de la Evangelización hay algunos números que reflexionan sobre “La comunión de la Trinidad, fundamento de nuestra convivencia social”. En numerosas oportunidades hemos dicho que la convivencia, sobre todo de la dirigencia misionera está en crisis. Las consecuencias para la población dañan necesariamente al bien común. Leer algunos de estos textos nos pueden ayudar a iluminar positivamente el por qué necesitamos convertirnos, por lo menos a intentar ser “ciudadanos honestos”. El texto de “Navega mar adentro” nos dice: “El existir con otros y el vivir juntos, no es el fruto de una desgracia a la que haya que resignarse, ni un hecho accidental que se deba soportar; ni siquiera se trata de una mera estrategia para poder sobrevivir. Toda la vida en sociedad tiene para las personas un fundamento más hondo. Dios mismo. La Santísima Trinidad es fuente, modelo y fin de toda forma de comunicación humana. A partir de la comunión trinitaria hemos de recrear los vínculos de toda comunidad: a nivel familiar, vecinal, provincial, nacional e internacional. En el diálogo y en el intercambio libre de dones, animado por el amor, se construye el nosotros “de la comunión solidaria” (65)

Resulta asombroso ver como por un lado crece la búsqueda de la valoración de los derechos humanos. Instituciones, organismos, medios de comunicación, acentúan los derechos de las personas y en la realidad muchas veces nos encontramos con actitudes individuales o sectoriales que se desinteresan gravemente por la situación de las personas, de su dignidad, de la misma valoración por “la vida humana” y por supuesto por el bien común. Hasta parece utópico hablar de “recrear vínculos de comunión social” y ni hablar de considerarlo desde la “dimensión trinitaria”, aún cuando casi todos los actores sociales se denominen cristianos. En realidad es importante advertir que “lo utópico” es creer que podremos mejorar y progresar fundamentados “solamente” en la ambición de poder, omitiendo la cuestión ética.

El próximo fin de semana, el sábado 12 de junio, todas las Parroquias, escuelas, movimientos de Posadas y Garupá, celebraremos en la cancha de Guaraní, a las 15,30 horas, la Misa del “Corpus Christi”, posteriormente recorreremos las calles de nuestra ciudad en procesión hasta la Catedral. Será una oportunidad para prepararnos para el Congreso Eucarístico Nacional, de septiembre en Corrientes, y rezar por nuestra Provincia y Patria, para que podamos vivir en paz y justicia.

¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!

Mons. Juan Rubén Martínez

 

 

Cartas del Obispo
Instituto Superior Antonio Ruiz de Montoya
www.isparm.edu.ar