Segundo Domingo de Adviento - 05.12.04

 

En este segundo domingo de Adviento el Evangelio (Mt. 3,1-12), nos propone la predicación de Juan Bautista preparando la venida del Señor: “Conviértanse, porque el Reino de los cielos está cerca...” “produzcan el fruto de una sincera conversión” (8). Es en este fin de semana que en todas las comunidades de nuestro país nos hemos propuesto realizar una catequesis sobre la comunión de bienes en la vida de los cristianos y sobre la responsabilidad que tenemos todos los bautizados de aportar nuestros dones, talentos, trabajo y aportes económicos para sostener la evangelización de la Iglesia.

En este contexto de esta “campaña-catequesis”, los Obispos argentinos escribimos una carta que se distribuirá a cada cristiano. La misma tiene un tono personal. Aquí van algunos de los párrafos que considero oportuno subrayar: “Mucho se hace en favor de la evangelización. Es verdad. Pero ¿cuánto más se haría si cada uno en su interior tomara conciencia y creciera en su compromiso de sostenerla con su trabajo y su aporte económico? Este es un tema que generalmente nos cuesta tratar, pero que no podemos dejar de lado, porque todos somos Iglesia y todos somos responsables del sostenimiento de su obra evangelizadora. A nadie escapa el hambre de Dios que sufre nuestro pueblo, necesitado de una evangelización más intensa, y la ayuda solidaria que esperan tantos hermanos nuestros marginados y excluidos. Sin embargo, no siempre somos concientes de que esta situación nos compromete a todos, y que aguarda también una respuesta tuya.

Existe una forma de pensar y de hablar sobre este tema que fomenta una actitud pasiva: “a la Iglesia la sostiene el Estado”, “... a los curas les paga un sueldo el gobierno o el obispado”, ...hay grandes tesoros en el Vaticano”. Así subsiste la falsa creencia de que “la Iglesia tiene mucha plata”, y que no necesita de tu aporte. Y la verdad es muy otra: muchos sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, además de sus tareas de evangelización, promoción y caridad, deben dedicar parte importante de su esfuerzo a conseguir los recursos económicos necesarios para la vida de sus parroquias y capillas. Muchas son también las obras que quedan sin terminar o sin realizar”.

En esta parte de la carta quiero agregar algunos rasgos propios de nuestra Diócesis de Posadas. Nuestra región se caracterizó por contar con muchos sacerdotes misioneros. Sobre todo de Europa, que para su pastoral conseguían recursos de los católicos de Alemania, Italia, Suiza u otros países. Es de destacar el tipo de infraestructura, edificios, escuelas que están, sobretodo, en las sedes parroquiales. Hoy todavía recibimos ayudas para algunas construcciones y autos que permiten a los sacerdotes y religiosas recorrer grandes extensiones y la multiplicidad de capillas y comunidades. Pero es cierto que por esta razón mucha gente no se ha sentido responsable del sostenimiento de “su Iglesia”, total “los curas consiguen plata”. Es importante advertir que los tiempos cambian y las ayudas de hoy son totalmente escasas y tampoco sería justo que vivamos de los aportes y bienes de los católicos de otros países cuando nosotros debemos hacernos responsables de nuestra evangelización y aún ayudar a otros más pobres que nosotros. Quiero agregar que en los últimos 20 años se duplicó la población en Misiones y se multiplicaron barrios y necesidades de atención pastoral. Necesidad de capillas, salones multiusos, movilidad para sacerdotes, sostenimiento de éstos para que se dediquen a la misión propia, formación de laicos y el sostenimiento de nuestros seminaristas y Seminario, que es el lugar que nos llena de esperanza porque desde ahí “produciremos” los futuros pastores que atenderán las tantísimas comunidades y sectores que actualmente no son acompañados.

La carta sigue diciéndonos: “Algunos se incomodan cuando escuchan hablar de este tema. Pero los obispos no podemos dejar de hacerlo. Por eso te invitamos a una sincera reflexión sobre lo que estás haciendo para sostener tu comunidad... te invitamos a que te preguntes ¿qué lugar ocupa la fe en tu vida?; ¿Cómo la expreso en obras concretas?; ¿de qué modo contribuyo a que el Evangelio sea anunciado?. El lema elegido: “La Iglesia necesita tu ayuda”, expresa la idea que queremos proponer para que cada uno piense y comprenda que no puede dejar el tema a otros. Es tuyo. Es de todos. No se trata de ofrecer algo como limosna, que para algunos es dar aquello que sobra o que no cuesta. Pensamos más bien en el esfuerzo que debemos hacer por los ideales y valores que realmente importan si el Evangelio puede transformar el mundo, necesitamos multiplicar con creatividad y audacia las formas de anunciarlo para que sea conocido y vivido”.

En este contexto de adviento el Evangelio de este domingo nos dice: “Produzcan el fruto de una sincera conversión”. El crecer en la comunión de bienes y el sabernos responsables de la acción evangelizadora de la Iglesia nos lleva a que la Palabra de Dios nos interpele: “La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos” (Hech. 4,32).

En la carta los obispos argentinos pedimos que en esta Navidad, Jesús el Salvador nacido de María, nos regale un corazón abierto para recibirlo.

¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!

Mons. Juan Rubén Martínez


Cartas del Obispo
Instituto Superior Antonio Ruiz de Montoya
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