Carta del Obispo de Posadas – Cuarto Domingo de Pascua - 17.04.05

Jornada Mundial por las Vocaciones

Este cuarto domingo de Pascua lo llamamos del “Buen Pastor” y la Iglesia reza especialmente por las vocaciones. En agosto del año pasado el Papa Juan Pablo II nos ha enviado el mensaje para esta jornada en el contexto de “la XLII Jornada mundial de Oración por las vocaciones”. Esta carta del Papa tiene especial significación porque él ya no está entre nosotros.

Es oportuno el resaltar la importancia y centralidad que tiene el tema vocacional para poder cumplir el mandato de evangelizar que tiene la Iglesia. En primer lugar porque todo bautizado tiene una vocación y una misión. Cuando vamos haciendo un camino de maduración en la fe adquirimos una mayor comprensión que la vida está cargada de sentido y que todos tenemos un llamado en el proyecto de Dios y una misión.

En este domingo del Buen Pastor la Iglesia quiere rezar especialmente por las vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada. Por eso el Papa empieza señalando en su carta: “¡Navega mar adentro!... Al comienzo de la carta Novo Millennio Ineunte cité las palabras con las que Jesús anima a los primeros discípulos a echar las redes para una pesca que sería milagrosa. Dice a Pedro: “Navega mar adentro” (Lc. 5,4). Pedro y los primeros compañeros se fiaron de las palabras de Cristo, y echaron las redes” (N.M.I. 1). Esta conocida escena evangélica sirve de telón de fondo de oración para las vocaciones, que lleva por lema: “Llamados a remar mar adentro”. Privilegiada oportunidad para reflexionar sobre la llamada a seguir a Jesús y, en particular, a seguirle en el camino del sacerdocio y de la vida consagrada” (1)

Nosotros debemos agradecer por estos años en que el Señor nos está bendiciendo con la posibilidad de tener nuestro Seminario menor y mayor “Santo Cura de Ars”, en donde están nuestros seminaristas de la Diócesis de Iguazú y Posadas. Son 29 jóvenes, 22 de ellos en la etapa del mayor, Introductorio-Filosofía, siete en el pre-seminario, terminando el polimodal y ocho en Resistencia realizando su formación teológica. Estos últimos ya están en la etapa final de su formación inicial para el sacerdocio y están viniendo los fines de semana a realizar tareas pastorales en Parroquias de la ciudad de Posadas, Candelaria y San Ignacio.

Es cierto que todo esto es un esfuerzo y por ello necesitamos que como Pueblo de Dios nos sintamos responsables por el tema vocacional. Todos sabemos de las graves necesidades de sacerdotes que tenemos en nuestra Diócesis. Estoy convencido que nuestra gente fue ganando en una mayor comprensión sobre importancia del tema vocacional y se fue acentuando la oración, respondiendo al llamado del Señor que roguemos al Dueño de la mies, porque el trabajo es mucho y los operarios son pocos. También las comunidades y personas en particular han ayudado con donaciones, con los aportes de las colectas de Confirmación, la colecta por el Seminario de agosto, alimentos, los bonos y con estas ayudas vamos tratando de cubrir los gastos que implica el sostenimiento del seminario y la formación. Debemos agradecer que también fuimos realizando una reestructuración de la parte edilicia, el armado de aulas para las clases, la biblioteca, la reubicación de la cocina y lavadero... En todo vemos la mano de la Providencia y esto nos alienta en la esperanza.

A los jóvenes que están en el Seminario y a los que se plantean la vocación el Papa les dice en su carta: “Particularmente a ustedes, queridos adolescentes y jóvenes, les repito la invitación de Cristo a “remar mar adentro”. Se encuentran en un momento en que tienen que tomar una decisión importante para su futuro. Guardo en mi corazón el recuerdo de numerosos encuentros en años pasados con jóvenes, convertidos hoy en adultos, tal vez padres de algunos de ustedes, en sacerdotes, religiosos, religiosas, sus educadores en la fe. Los vi alegres como deben ser los jóvenes, pero también reflexivos, por el empeño en dar un “sentido” pleno a su existencia. Cada vez estoy más convencido de que en el ánimo de las nuevas generaciones es mayor la atracción hacia los valores del espíritu, mayor el ansia de santidad. Los jóvenes necesitan de Cristo, pero saben también que Cristo quiere contar con ellos. Queridos muchachos y muchachas, confíen en Él, escuchen sus enseñanzas, miren su rostro, perseveren en la escucha de su Palabra. Dejen que sea Él quien oriente sus búsquedas y aspiraciones, sus ideales y los anhelos de sus corazones” (4).

Finalmente en esta reflexión quiero agradecer a todos nuestros sacerdotes, religiosos y religiosas por entregar sus vidas en medio de tantos trabajos y preocupaciones aún a costa de su propia salud. También quiero agradecer al Pueblo de Dios por su comprensión por el tema de las vocaciones y a los jóvenes que “naveguen mar adentro”, que sus vidas están cargadas de sentido.

¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!

Mons. Juan Rubén Martínez

Cartas del Obispo
Instituto Superior Antonio Ruiz de Montoya
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