LA
COMUNIDAD MONTOYA PEREGRINA A LORETO¨
María
Angélica Amable*
Karina Dohmann*
Liliana Mirta Rojas*
INTRODUCCION
La peregrinación,
la romería, es una práctica hondamente cristiana
de todos los tiempos; es un tránsito a las fuentes.
En este trabajo nos hemos de referir a la tradición del
Instituto Antonio Ruiz de Montoya de peregrinar anualmente a las
ruinas de la reducción de Nuestra Señora de Loreto.
El Instituto Superior del Profesorado "Antonio Ruiz de Montoya"
es una institución de educación superior fundada
en 1960 por Monseñor Doctor Jorge Kemerer en la ciudad
de Posadas, Misiones.
En la actualidad cuenta con 14 carreras de profesorado y 5 técnicas.
En este año 1997 concurren a sus aulas 2.445 estudiantes,
los egresados ya suman 3.829 y se hallan distribuidos por toda
la provincia de Misiones.
El nombre del Instituto "Antonio Ruiz de Montoya" fue
una iniciativa de su fundador, Monseñor Jorge Kemerer,
quien es un gran conocedor de la historia de las reducciones jesuíticas
de guaraníes, admirador de esa obra y profundamente identificado
con ella. (**). El fue quien en 1982 propuso realizar la primera
marcha de fe a Loreto. Desde entonces,
la comunidad educativa del Montoya peregrina a las ruinas de Loreto,
procurando el reencuentro con las raíces, con semillas
germinales de la cultura y de la fe en estas tierras.
ANTONIO RUIZ DE MONTOYA
Antonio Ruiz
de Montoya es un criollo nacido en Lima un 13 de junio de 1585.
Ingresó a la Compañía de Jesús y fue
ordenado sacerdote en 1611 en la ciudad de Santiago del Estero.
Su tarea misional la inició en el Guayrá, donde
los Padres José Cataldino y Simón Mascetta habían
fundado en 1610 las reducciones de Loreto y San Ignacio Miní.
Realizaban su apostolado en medio de grandes privaciones y Ruiz
de Montoya se sintió dichoso de poder compartir con ellos
esa vida austera, expuesta a permanentes peligros.
Durante ocho años Ruiz de Montoya trabajó con sus
compañeros incansablemente, incorporando nuevos pobladores
a las reducciones de Loreto y San Ignacio, y organizando estos
pueblos. Además, por estos años compuso un arte
y vocabulario de la lengua guaraní.
Al final de este primer período misional, el 2 de febrero
de 1620, hizo su profesión de 3 votos en la reducción
de Loreto.
En 1622 fue designado Superior de la Misión del Guayrá
sucediendo al Padre José Cataldino. Se inició entonces
una nueva etapa, de expansión misionera, pero signada por
la agresión externa.
Desde 1629 recrudecieron en el Guayrá los ataques bandeirantes
iniciados años atrás. Hacia 1631 llegaron a causar
la ruina total de los pueblos que Ruiz de Montoya y sus compañeros
habían fundado; muchos de sus pobladores fueron llevados
como esclavos al Brasil. Entonces el Padre Antonio, como Superior
del Guayrá, con el consentimiento de los demás misioneros
y la aprobación del superior Provincial, tomó una
muy difícil decisión; emigrar al sur con todos los
que se habían salvado del asalto paulista. Los habitantes
de Loreto y San Ignacio Miní, con los grupos llegados de
los pueblos destruidos -aproximadamente 12.000- iniciaron el penoso
"Exodo Guayreño". Tuvieron que soportar numerosos
obstáculos naturales, como así también la
resistencia de os encomenderos de Ciudad Real que pretendían
someterlos al servicio personal. Luego de muchas penurias, a comienzos
de 1632, llegaron al arroyo Yabebirí, donde se establecieron
los dos pueblos: Nuestra Señora de Loreto y San Ignacio
Miní.
Fueron éstos tiempos de duras pruebas para el Padre Montoya,
pues vio sufrir y perecer a muchos de sus hijos espirituales y
además tuvo que soportar la censura de otros misioneros
que lo responsabilizaban de las calamidades consiguientes a la
emigración. El se mantuvo firme y en 1636 fue reivindicado
y designado Superior de las Misiones de Guaraníes ante
la inminencia de un ataque bandeirante al tape y al Itatín.
En 1637 Ruiz de Montoya fue enviado a España junto con
los Procuradores de la Provincia Jesuítica del Paraguay
para defender los derechos de los indígenas de las reducciones.
Se manifestó entonces como un gran diplomático y
político. Allí publicó sus obras de lingüística
y su famosa "Conquista Espiritual".
No pudo cumplir su deseo de regresar a Loreto, pues desde España
fue enviado a Lima donde falleció el 11 de abril de 1652.
Pero él había manifestado: "No permitan que
mis huesos queden entre españoles, aunque muera entre ellos;
procuren que vayan donde están los indios mis queridos
hijos, que allí donde trabajaron y se molieron han de descansar".
Su deseo se cumplió, "sus hijos", los guaraníes,
buscaron sus restos en Lima y los trajeron para sepultarlos en
su pueblo: Loreto.
NUESTRA SEÑORA DE LORETO
Las ruinas
de esta reducción se encuentran situadas en terrenos de
propiedad provincial, a 53 kilómetros de Posadas. Se accede
desde la ruta Nacional 12, recorriendo 4 km. A través de
un camino provincial de tierra.
Los vestigios están cubiertos por una imponente vegetación.
Entre 1992 - 1995 se realizaron trabajos de rescate y puesta en
valor mediante un convenio entre el Ministerio de Cultura y Educación
de la Argentina, el Gobierno de la Provincia de Misiones y la
Agencia Española de Cooperación Internacional.
Recientemente fue inaugurado el Centro de Visitantes.
La reducción de Loreto constituyó un centro de peregrinación
desde su instalación definitiva en el siglo XVII. Tres
espacios sagrados convocaban a los devotos: la Capilla de Nuestra
Señora de Loreto, el templo y la capilla del Monte Calvario.
La Capilla de la Virgen de Loreto ocupaba un lugar preeminente
en el conjunto urbano, elevada sobre un amplio espacio a modo
de plaza *.
La devoción a la Virgen de Loreto estaba muy difundida
entre los pueblos guaraníes reducidos, y de modo particular
entre los del pueblo que lleva su nombre, donde se había
conformado una congregación de la Virgen de Loreto.
La imagen de la Virgen de Loreto había sido llevada al
guayrá por el Padre Antonio Ruiz de Montoya, y al poco
tiempo adquirió el carácter de "milagrosa".
Al producirse el éxodo guayreño fue trasladada hacia
el Yabebirí.
LA PEREGRINACION A LORETO
En 1982,
Monseñor Jorge Kemerer propuso a la comunidad del Instituto
Montoya realizar una peregrinación a Loreto el 12 de mayo
para celebrar el jubileo de la Díocesis de Posadas (25º
aniversario).
Se comenzó con una noche de vigilia y oración. A
las 20,15 se encendió el fuego de la oración y solidaridad
Montoya en el centro de 12 carpas de campaña en el patio
del Instituto. Esta carpa simbolizaban: a) las doce carreras del
profesorado; b) las doce tribus de Israel del Antiguo Testamento;
c) los doce apóstoles con los que Cristo funda la Nueva
Alianza e inicia la propagación del mensaje evangélico
a todos los pueblos de la tierra; d) eran un modo simbólico
de acompañar espiritualmente a los jóvenes soldados
argentinos en campaña en las Islas Malvinas. En cada carpa
permanecerían cuatro estudiantes por turno durante toda
la noche, representando a los cuatro cursos de su profesorado.
El lugar central lo ocupaba la imagen de la Virgen de Loreto,
que sería bendecida al día siguiente durante la
Misa en las ruinas. En la oración se pedía por la
patria y por los soldados que estaban combatiendo en Malvinas,
especialmente por los que pertenecían al Montoya. A la
hora 24 se rezaron los Misterios Gozosos, a las 3 los Dolorosos
y a las 6 los Gloriosos. La vicerrectora, Dra. María Luisa
Micolis, permaneció con los alumnos durante toda la noche
y Monseñor Kemerer lo hizo durante algunas horas.
Durante la
mañana, los estudiantes de Educación Física
prepararon los detalles de la peregrinación (antorchas,
cánticos), que partió del Instituto rumbo a Loreto
a las 13 horas.

La segunda
peregrinación se realizó el 13 de junio de 1985
para celebrar los 25 años del Instituto Antonio Ruiz de
Montoya. En la marcha hacia Loreto las carreras se distinguían
utilizando distintos colores en sus pancartas y estandartes: Inglés
(verde claro); Pre-escolar (rosado); Geografía (marrón
claro); Ciencias naturales (verde oscuro); Dibujo y Pintura (arco
iris); Educación física (celeste); Letras (anaranjado);
Historia (rojo); Filosofía (morado); Ciencias Jurídicas
(azul); Matemáticas (blanco).
En 1989, al comenzar el mes de agosto, nuevamente Monseñor
Jorge Kemerer invitó a los docentes, estudiantes y personal
del Instituto, a trabajar en la preparación espiritual
de otra peregrinación a Loreto, que se realizaría
el 15, día de la Asunción, implorando por nuestra
patria, nuestra Iglesia y nuestro Instituto.
Se programaron distintas modalidades para recorrer los 64 km.
desde la plaza San Martín (frente al Instituto) hasta las
ruinas.
1- Postas,
transportando una tea encendida, con relevo cada 800 m.
2- En bicicleta, con ritmo de marcha uniforme de 18 km/hs., con
guías de grupos.
3- En colectivos y vehículos particulares hasta el acceso
a Loreto.
En las ruinas
Monseñor Kemerer concelebró la Misa con otros sacerdotes,
dando gracias por cumplirse 10 años de la fundación
de las aldeas guaraníes de Fracrán y Perutí.
Desde 1990 la peregrinación se realiza anualmente en torno
al 13 de junio, aniversario del Instituto y del nacimiento de
su patrono Antonio Ruiz de Montoya.
El pueblo de Loreto, las autoridades municipales, alumnos y docentes
de las escuelas, efectivos de la Unidad Penal, se suman a la marcha
desde el acceso y participan de esta manifestación religiosa.
En 1991, al regresar los peregrinos se reunieron en un fogón
de oración y reflexión en el patio del Instituto.
Al año siguiente, en la marcha de regreso se hizo un alto
en el monumento emplazado en el cruce de Garupá, donde
se rindió homenaje a Andresito Guacurarí.
Durante la celebración de 1993, el Arquitecto Oscar Thomas,
Director del "Proyecto Misiones Jesuíticas",
explicó las características de la vía procesional
de Loreto. La Dra. María Luisa Micolis, Ministra de Cultura
y Educación, entregó a la docente Marta Portel,
intendenta de Loreto, carpetas con detalles de los trabajos de
restauración y puesta en valor, como así también
distintos subsidios. Monseñor Jorge Kemerer concelebró
la Misa con el P. Horacio Centurión y con el Superior de
la Compañía de Jesús en la Argentina, P.
Ignacio García Matta y el Coro de la Universidad Nacional
de Misiones interpretó obras de Domenico Zípoli.
Generalmente, en los días previos a la peregrinación
se organizan charlas sobre Antonio Ruiz de Montoya y la reducción
de Loreto; además se reparten a los profesores, estudiantes
y personal, folletos sobre el tema.
Signos, símbolos y expresiones de hoy se conjugan con los
del pasado cuando la comunidad Montoya peregrina a Loreto.
CONSIDERACIONES
FINALES
Creemos que
la preservación del patrimonio debe ser un compromiso de
toda la comunidad, pero para que ésta pueda asumirlo debe
conocer y sentir como suyo el patrimonio heredado.
La peregrinación anual a las ruinas de Loreto es una forma
de apropiación de este patrimonio monumental y resignificación
del espacio histórico.
Pero fundamentalmente constituye una forma de recuperar, conservar
y acrecentar el patrimonio intangible heredado de los primeros
evangelizadores de nuestra tierra: la vivencia de la fe, la religiosidad,
la devoción mariana, los valores de profundo contenido
cristiano que conforman nuestra cultura.
* Miembros del Centro de Investigaciones Históricas Guillermo Furlong del ISARM.
** También se debe a él que le puente internacional Posadas - Encarnación lleve el nombre de Roque González de Santa Cruz.