Este Instituto como Colegio de la Compañía de Jesús es una comunidad educativa que trabaja para formar personas al servicio según el Evangelio, conscientes, competentes, compasivas y solidarias, con raíces en su cultura, abiertos a su tiempo y al futuro, como colaboradores de la familia en la misión educativa.

La educación ignaciana es un llamado permanente y esperanzador a la superación personal, a la excelencia en todos los aspectos de la vida. Es la búsqueda del desarrollo más completo posible de las capacidades individuales de la persona sumado al desarrollo de un sentido de los valores, en forma permanente y al servicio de los demás. Es el "Magis" lgnaciano, que consiste en mutiplicar al máximo los dones recibidos de Dios.

La educación jesuítica abarca la profunda formación intelectual; en las disciplinas humanísticas y científicas, y el estudio atento y crítico de la tecnología, juntamente con las ciencias físicas y sociales.

A partir de la visión ignaciana del hombre y del mundo, los Colegios y. Escuelas de la Compañía de Jesús optan por un Proyecto Educativo Humanista Cristiano centrado en la persona. Esto significa una opción antropológica cristiana que se manifiesta a través de la espiritualidad ignaciana como Principio, Fundamento y Mediación de nuestra tarea educativa.

Frente a un mundo que parcializa al hombre con una marcada tendencia individualista y no le ofrece valores que lo plenifiquen coma persona, el Bachillerato Humanista Moderno de Misiones aspira a una educación que no sea meramente prágmatica sino a la formación antropológica y teológica, que contemple al hombre en todas sus dimensiones. física, social, intelectual, ética, estética y religiosa (v. Ley Fed. art. 6°)

Realizar una opción humanista cristiana es centrarse en el desarrollo integral y armónico de toda la persona del alumno, lo que ilumina e inspira todo el proceso educativo, de tal manera que los planes y programas de estudio, la organización institucional, las estrategias de enseñanza aprendizaje, los criterios de evaluación las relaciones entre los miembros de la comunidad educativa y todas las variables implícitas en el proceso educativo tienen a la persona como centro y horizonte.